viernes, noviembre 12, 2010

Pieles amarillas que se quedarán con todo (y más)

Cómo María Kodama le calentó el balero a Eduardo Buzzi, desenlazando a la Mesa de Enlace Agropecuario, y por qué la vida del presidente de la Federación Agraria corre peligro tras el particular fanatismo de Batistuta por los libros de Salinger.

Nuestra Yoko Ono de la cabellera reversible se propone, nuevamente, concretizar sañosamente aquellas amargas profecías de doña Leonor Acevedo.

"Desde que mi amado Georgie me hacía estallar a carcajadas con su desopilante anecdotario de épocas en las que ejercía como inspector de aves y conejos, siempre estuvo presente en mí ese ferviente deseo de entremezclarme con el mundillo chacarero y sus encantos de alquería, bosta y reviente rutero", expresa, embriagada en su universo interno, Kodama.

"De los cuatro jinetes de la apocalipsis de 2008, Eduardo es, sin duda, el único al que le adivino ciertos vestigios de barro en sus pies. El resto es personal de operación de tranqueras afuera", señala la viuda del "poeta ginebrino", explicando sus apetencias personales en desmedro de un Paul Biolcati (Sociedad Rural), George Llambías (CRA) y Ringo Garetto (CONINAGRO).

Asimismo, Kodama mostró sus temores ante el repentino interés por la lectura del ex goleador Gabriel Batistuta.

"En sus campos de Reconquista pasa las horas aferrado, cual báculo, a un ejemplar de 'the catcher in the soybean' (el guardián entre la soja), una novela de Salinger de la que se tiene un conocimiento menor, pero que sospecho decididamente influyente en su psique. No quisiera que un Chapman de la lucha contra las retenciones móviles termine con la vida de una persona cuya sensibilidad extrema es capaz de resumirse en frases tan hermosas como esta".