sábado, julio 31, 2010

Cartas perfumadas con textos en los que se agradece el buen trato recibido


Graciela Alfano: "No sé por qué les llama tanto la atención que haya dicho que formé parte del peronismo en los años setenta. Mi diferencia con Evita tan sólo radica en el hecho de que yo hice el proceso inverso a ella: me dediqué a gatear después de mis épocas de militancia."

Informes llevados a cabo durante el pinochetismo por agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional que operaban en Buenos Aires, revelan que Graciela Alfano se hacía empernar por el actual potus del brazo naval de las Fuerzas Armadas, Emilio Eduardo Massera.

Indignada por considerar a esta suerte de "dato reciclado" un documento carente de validez y absolutamente alejado de la realidad, la actriz se defendió apelando al recurso extremo de afirmar que ella "era militante de izquierda y que, incluso, estuvo a punto de ser víctima del aparato represivo del Estado". Más aún; Alfano sostuvo que, por aquellos tiempos, y lejos de interesarse por algún integrante de la Junta Militar, se encontraba perdidamente enamorada de un joven periodista que blandía sus armas de resistencia, parapetado detrás de los escritorios de la redacción del diario Clarín: Orlando Barone.