
Un amigo de la casa,
Henry Strikes Again (uno de los dueños expropiados, bah), nos acercó a nuestra mesa de trabajo (de enlace) una curiosa y cruenta anécdota:
Enemistado con Vandor, autor de la suelta de tortugas en calle Florida (primera anti-campaña below the line, circa 1963), Roberto Galán supo llevar a cabo infructuos intentos por hacer confesar la verdad acerca del asesinato de su segundo, Rosendo García, a todos los comensales del boliche de Pepe Fechoría, lugar donde aconteció la tragedia. Galán era de los tantos que sospechaba aquello de "la propia tropa": el mismo Lobo era responsable de esa muerte.
Pero Lucho Avilés y el ruso Sofovich se negaron a declarar por las buenas ("son clientes muy especiales, van a querer negociar", sostuvo el gallego); ergo, Galán, amigo histórico del estéril, deseoso de transformarse en un estandarte de lealtad opuesto a la idea de prescindir del General, enarbola las banderas del ajusticiamiento y se presta al remate del traidor emblemático, no sin antes encerrar a todos los parroquianos (menos a los mencionados) en el baño de Fechoría y obligarlos a exponer sus miedos y certezas: "¿Quién mató a Rosendo? ¡Dígame toda la verdad! ¡Si lo sabe, cante!"
La tortura física y psíquica estuvo presente en más de una ocasión, pero solo osciló entre la presencia de unos simpáticos enanos que repartían cinturonazos (los mismos que luego se casaron en su programa de TV) y algún viejo que balbuceaba insoportablemente una cosa más o menos parecida a "Malevaje". Nada puso sacar en limpio. Cuando Perón volvió al país, el viejo no le dió ni cinco de pelota.
Galán fue un eterno resentido. Según él mismo, "el único pelotudo censurado por Bignone, cuando los milicos tenían menos peso que la delantera del Boca de Habbegger".
Igualmente, dejó su legado en los medios. En los 80', cuando recién comenzaba a gestarse el apoteósico "Atrévase a soñar", Berugo Carámbula fue tentado para conducir un programa de corte similar (el título, sugestivamente, no tenía "eñe", se dice que el guión del programa piloto fue escrito en una máquina de escribir francesa). En él, las amas de casa a las que se convidaba gentilmente a caminar hasta detrás del arco iris (surrealista) volvían hechas mierda, desfiguradas, y en muchos casos, ni siquiera volvían. Berugo se negó a continuar con el programa, mucho más aún después de que Ultracomb pautara en el mismo con el objeto de promocionar su polémico "marciano chupa-gente". Pero esa es otra historia.
Quien quiera oir, que oiga.